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POLÍTICAS E IDEOLOGÍAS DEL DESENCUENTRO Reflexiones en torno a los obstáculos para el Encuentro Agüimes, 9 al 11 de septiembre de 2002 |
PARTICIPANTES:
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Europa: José Monleón, director del IITM, coordinador del simposio. Luis Molina, director del CELCIT Román Rodríguez, Presidente de Canarias Malgorzata Zak (Polonia), escenógrafa. Jose Antonio Sánchez, director de Situaciones Rosa Casado, Fundación Contamíname Nicole Canto, editorial Zoela Antonio Lozano, director del Festival del Sur África: Elvira Nyangani(Guinea Ecuatorial), crítica de arte Rachid Nani (Marruecos), escritor Wigfrid Miampika (Congo), escritor Malika Mokkedem (Argelia), escritora América: Enrique Buenaventura (Colombia), director del TEC Arístides Vargas (Ecuador), director del grupo Malayerba Sara Larroca (Uruguay), actriz |
POLÍTICAS E IDEOLOGÍAS DEL DESENCUENTRO
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La historia del Festival de Agüimes, en su programación de espectáculos y en el tema anual de sus Simposios, ha respondido siempre al afán de mostrar los espacios de encuentro, las creaciones teatrales o las lineas de pensamiento que se ajustan a una voluntad de diálogo, a un claro rechazo de la identificación del "otro", del diferente, con lo hostil. Al volumen dedicado a "Los encuentros de Agüimes" - con la inclusión de las intervenciones del Simposio del pasado año -, cuya presentación esta prevista en el Simposio del 2002 , nos remitimos. Así que, después de examinar la cultura del encuentro, nos ha parecido que era llegado el momento de centrar la atención en lo que hemos llamado Políticas e ideologías del desencuentro. Es decir, en una reflexión explícita, desde diversas realidades históricas, culturales y políticas, sobre los obstáculos que hoy se oponen, de manera preeminente, a que el diálogo y, por tanto, el respeto intercultural, se produzca. Reflexión que, una vez más, está obligada a rebasar el marco de las referencias teatrales o literarias, porque es obvio que estamos hablando de una cuestión que encierra distintas concepciones de la convivencia internacional, inevitablemente ligadas a los procesos tecnológicos y a la nueva cercanía, material e informática, entre los pueblos. Que esa cercanía está contribuyendo a un proceso de "globalización" es innegable. La cuestión está, una vez más, en la orientación y contenido que se de al término. En saber, por ejemplo, si supondrá la aceptación por todos los países democráticos de un Tribunal Penal Internacional contra los delitos de genocidio, o si será un concepto sujeto a los intereses económicos de los más fuertes; si la "diferencia" será compatible con la convivencia dentro de normas humanas y democráticas aceptadas por todas las partes, o si será una razón para legitimar la hipotética superioridad de unos pueblos sobre otros o la sistemática descalificación de los más débiles. Cuestiones, todas ellas, que se encuadran en propuestas ideológicas, religiosas o culturales, que encierran las causas últimas de los distintos proyectos de convivencia o de enfrentamiento. JOSÉ MONLEON IITM-CELCIT |